Cuando la empresa de petróleo BP se definió a sí misma como ‘BP: Beyond Petroleum‘ —Más allá del petróleo— y el color de moda entre las compañías petroleras comenzó a ser el verde, Exxon Mobil no quiso saber nada de ello y se colocó al margen de todas estas prisas por abordar otras fuentes de energía alternativas al petróleo. De hecho, Rex Tillerson, el jefe del ejecutivo —‘chief executive officer’, CEO— con cierto humor suele referirse a los biocombustibles como sandeces ilusorias Ahora, cuando algunos de los entusiastas de la utilización de algas para la elaboración de biocombustibles lo están reconsiderando al decrecer las expectativas que habrían puesto en dichas energías alternativas, Exxon parece caminar contra corriente, una vez más. En efecto, el 14 de julio de 2009, representantes de Exxon Mobil manifestaron que la compañía petrolera invertiría 300 millones de dólares en lo que, probablemente, será el mayor esfuerzo realizado hasta ahora para crear una nueva generación de biocombustibles. Además, en caso de que las cosas fueran bien, piensa destinar otra partida de 300 millones de dólares. El beneficiario de esta aportación al I+D en materia de biocombustibles es Synthetic Genomics. Se trata de una empresa dedicada al uso de microorganismos modificados genéticamente para la producción de etanol e hidrógeno como combustibles alternativos al petróleo y sus derivados. Synthetic Genomics tiene la sede en San Diego, California, y pertenece a Craig Venter, un biólogo investigador que confundó el famoso instituto ‘The institute for Genomic Research’,TIGR, en 1992, donde se logró desarrollar con financiación privada una versión del proyecto del genoma humano en el decenio de 1990. Algunos años antes, fue el líder del equipo de investigadores que produjo la primera secuencia genética de un organismo vivo —una bacteria llamada Haemophilus influenzae. Sin embargo, esta vez el dinero se aplicará no en personas, ni en bacterias, sino en algas. Por el momento, la mayoría de los biocombustibles son el bioetanol —por lo general fabricado a partir de la de caña de azúcar o del maíz— o el biodiesel, obtenido a partir de los aceites vegetales provenientes de plantas oleaginosas como la palma, soja, colza, etc. Sin embargo, muchas personas creen estos biocombustibles que no podrán durar más de un plazo de diez años por lo que habrá que descubrir los biocombustibles de nueva generación. Algunos están en ello y lo conseguirán
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