Además de secretario de Energía de Santa Fe, Luis Krapf es ingeniero electricista desde 1974, fue jefe de Estudios y Proyectos en la desaparecida Agua y Energía; luego, y hasta la actualidad, docente e investigador categoría 3 en la Universidad Nacional de Rosario y, en ese carácter, autor de ponencias y artículos en distintos congresos y publicaciones, además de asesor en sistemas de calidad y cuidado del medio ambiente. Hace unos días, el funcionario sacudió la modorra veraniega al declarar ante distintos medios de comunicación que una estrategia para mejorar la performance energética podía incluir la instalación de turbinas que aprovechen las propiedades de los ríos, sin endicarlos. La iniciativa justificaba una charla a fondo.
La instalación de turbinas en el río sin necesidad de diques es la idea que expuso el ingeniero Krapf.
Krapf describió que menos del 2% de la energía consumida en la provincia de Santa Fe proviene de las llamadas fuentes limpias o no convencionales. “Queremos variar esta matriz y empezar a usar un tipo de energía alternativa, renovable, porque es importante disminuir el impacto ambiental de las emanaciones al mínimo posible”, introdujo, al referir que “el gas metano de la basura orgánica, que liberado sin más es nocivo para la capa de ozono, puede transformarse en fuente de calor para una cocina o para aclimatar una pileta, tal como están experimentando en Cerrito, al norte de Paraná, en el marco de una alianza estratégica con la Universidad Nacional del Litoral”. Fue entonces cuando subrayó que “queremos aprovechar esta experiencia y multiplicar su aplicación en distintas partes de la provincia”. DISTINTO. Sobre el aprovechamiento de la energía del agua, citó que “ustedes tienen un ente binacional con experiencia en la materia, como Salto Grande, pero lo que estamos motorizando no tiene nada que ver con aquella represa”. En varias ocasiones, el entrevistado reiterará que “no pretendemos nada parecido a una central hidroeléctrica”. Se le preguntó entonces qué pretenden hacer. “Instalar mini centrales hidráulicas, de muy baja potencia, totalmente sumergidas y que no necesitan un dique, es decir, no hay un espejo de agua que tanto le gusta al turista aunque aparentemente produce dificultades a la salud en los residentes en la región”. Como referencia, citó que “nosotros podríamos colocar una debajo del Colgante que cruza la Laguna Setúbal y serviría para iluminar el puente y algo más sobre cada estribo”. En ese sentido, comentó que “estos pequeños enclaves permitirían ir paliando los déficits energéticos que presenta el país y la región en particular, sin generar ningún impacto ambiental que pudiéramos lamentar”.
Santa Fe quiere explorar energías renovables junto a Entre Ríos - La Calle ONline
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