No quieren que les pase como a la industria de la informática, cuya falta de previsión provoca que millones de toneladas de chatarra electrónica se muevan, sin un tratamiento adecuado, de vertedero en vertedero o de país desarrollado a otro menos desarrollado, muchas veces sin control y dejando un reguero de contaminación. La industria fotovoltaica ha dado los primeros pasos para que los paneles solares que terminan su ciclo de vida, establecido en unos 25 años, no sigan el mismo camino. Quieren demostrar que la energía solar es renovable y sostenible.
Con esta intención nació PV Cycle, que representa al 90% del mercado fotovoltaico europeo. Empresas como Sanyo, Suntech, Kyocera, Schott Solar, Hyundai, Isofotón, Bosch y T-Solar, y organizaciones como la Asociación Española de la Industria Fotovoltaica (ASIF) y la European PhotoVoltaic Industry Association (EPIA) participan en el diseño de un sistema de gestión cuya meta es localizar, recoger y reciclar todos los módulos fotovoltaicos dispersos por el continente.
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