Ese es el proyecto en el que se han embarcado GreenFuel Technologies (una empresa estadounidense que aporta la tecnología) y Aurantia, compañía española que es el principal inversor del proyecto, como informan ambas en un comunicado.
El objetivo de la segunda fase, que ahora comienza, es demostrar que las emisiones industriales de CO2 de muchas industrias -en este caso, una cementera propiedad de Holcim- y la energía del sol, ambas teóricamente gratuitas, se pueden usar para cultivar algas de forma intensiva.
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